Un implante cardiaco "tejido" con técnicas de los Andes


La Paz. - La gran altitud a la que se encuentra Bolivia hace que el oxígeno escasee, por lo que en el país latinoamericano mueren más niños por problemas cardiacos que en otros lugares. Una pareja de médicos buscó durante mucho tiempo una solución, hasta dar con unos implantes fabricados por ellos mismos que se han convertido en un éxito de exportaciones.



Franz Freudenthal con un niño
Franz Freudenthal con un niño
Decir que Franz Freudenthal es inquieto es quedarse corto. En un sótano de La Paz se afana en construir la bicicleta del futuro, aunque no se pueden revelar los detalles. "Cambiará la humanidad", asegura. También trabajan allí inventores que convierten un smartphone en un microscopio y quienes fabrican nuevos tipos de lámparas LED. Pero su mayor orgullo no mide más que un dedo pulgar.
En la entrada del edificio puede leerse: "Centro cardiológico". Pero la clínica para niños es sólo una pequeña parte del complejo situado en el barrio de clase media de Obrajes, a 3.600 metros de altitud. Freudenthal, de 53 años, es cardiólogo infantil, ingeniero, improvisador e inventor, todo en uno.
Su mujer, Alexandra, atiende a los pacientes a los que ambos han regalado una nueva vida. En la sala de espera cuelgan carteles con decenas de fotografías de niños y con la cifra de implantes por año que consiguieron salvar vidas.
La historia de esta pareja comienza en la antigua ciudad prusiana de Königsberg (hoy la rusa Kaliningrado), con Ruth Wrzesinski. La abuela de Franz Freudenthal era una exitosa cirujana, pero tras la llegada de los nazis al poder huyó a Bolivia en 1940. Tenía un gran compromiso social y siempre estaba trabajando sobre el terreno. En los años 70, el joven Franz comenzó a acompañarla. Durante la carrera, Franz conoció a Alexandra y la abuela Wrzesinski influyó mucho a ambos, entre otras cosas con su capacidad para improvisar.
"No hay nada. Hay que ser creativo para sacar un diente, operar o reparar un automóvil". Esa enseñanza les impulsó para buscar solución a los problemas cardiacos de los niños bolivianos. Un dos por ciento de ellos nace con problemas de corazón, a menudo una condena de muerte a largo plazo. "En Bolivia tenemos una de las mayores tasas de mortalidad infantiles de América del Sur, queríamos hacer algo", explica Freudenthal.
La pareja se trasladó a Alemania en 1993 para especializarse gracias a becas concedidas por organizaciones de ese país. Pero no olvidaron los problemas cardiacos de su país, y tras una estancia en Ecuador volvieron a Bolivia.
Freudenthal buscaba una solución sencilla para cerrar agujeros en el corazón. Y la encontró, basándose en la técnica tradicional para tejer de los indígenas de los Andes. Hoy, bajo unas estrictas condiciones higiénicas, unas 30 mujeres tejen implantes de finísimo hilo metálico que están certificados internacionalmente.
Esos implantes se llevan hasta el corazón mediante un cateter, a menudo sólo con anestesia local, se colocan y cierran el agujero. La patente, con el número DE 10000137 A1, se describe como "implante para cerrar aberturas defectuosas en cuerpos humanos o animales".
En Bolivia, la mayor parte de las operaciones se financian a través de una fundación. Son bastante caras, por lo que sólo se pueden salvar unos tres corazones infantiles al mes. Una de las afortunadas es Damary Pairo, de 13 años. "Antes estaba continuamente enferma y cuando daba un par de pasos se quedaba sin aire", cuenta Alexandra Freudenthal. Ahora por fin puede llevar una vida normal.
Su marido no se cansa de demostrar cómo funcionan los implantes, incluso mientras toma té. Después vuelve corriendo al laberinto de sus ideas y de sus futuros inventos.
Jueves, 10 de Agosto 2017
DPA (Deutsche Press Agency-Agencia de Prensa Alemana)
           


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