De Subsecretario de la Dictadura a Presidente del Senado ( 1 de 2 )

El Siglo, Chile

39 asesinatos de opositores, incluyendo un ex-Presidente y un connotado líder sindical, hubo en el período en que Jovino Novoa fue Subsecretario General de Gobierno. En una ceremonia tan gris y sombría como el resultado que de ella emanó, por 19 votos contra 15, y en virtud de un acuerdo entre la derecha y los descolgados de la Concertación, el senador Jovino Novoa, ex-Presidente de la UDI y ex Subsecretario General de Gobierno de la dictadura entre los años 1979 y 1982, fue elegido Presidente del Senado, cargo que en el escalafón constitucional, ocupa el tercer lugar en la línea sucesoria del Presidente de la República.

De Subsecretario de la Dictadura a Presidente del Senado ( 1 de 2 )

A la luz del derecho humanitario, en virtud del cual por primera vez fue requerido un Presidente en ejercicio, Al-Bashir de Sudán, por crímenes de guerra, el hecho de que un integrante del gabinete de un gobierno probadamente culpable de graves violaciones de los derechos humanos, ocupe un cargo de tan alta investidura en un gobierno supuestamente democrático, es una contradicción que explica el escándalo de la prensa internacional y justifica la calificación de supuesto. Para la comunidad internacional, la entronización de Novoa en la Presidencia del Senado de la República de Chile, es un hecho tan perturbador y extravagante como si Dragutin Zelenovic, Radoman Bozovic o Mirko Marjanovic, colaboradores de confianza de Slobodan Milosevic en diversos períodos del drama yugoslavo, encabezaran hoy la Asamblea Nacional de la República de Serbia.

Responsabilidad política y moral

En el debate interno, que ha encontrado sesgada cobertura en la prensa de mercado, el que lo ha denunciado con mayor claridad es el presidente del Partido Socialista, Camilo Escalona: “Cuando el senador Novoa fue subsecretario de la dictadura, entre el año 1979 y 1982, según el Informe Rettig, en nuestro país hubo 19 falsos enfrentamientos; ocho ejecutados políticos; dos ejecuciones selectivas -una de ellas completamente probada, la de Tucapel Jiménez, la otra, de Eduardo Frei, en los Tribunales de Justicia-; cuatro muertos por tortura; cuatro desaparecidos, y tres desaparecidos fuera de Chile, con participación de agentes chilenos”.

A mayor, abundamiento, agregó: “Aquí hay una responsabilidad política y moral, en el sentido que una persona que formó parte personal, directa y dirigente, tuvo la responsabilidad primordial en el esfuerzo de los medios de comunicación controlados por la dictadura, para señalar que estos asesinatos eran maniobras del comunismo internacional, de fuerzas externas. Luego del asesinato de Tucapel Jiménez, cuando el subsecretario Novoa, estaba en funciones, se señaló que esto era producto de pugnas internas de los sindicalistas. Es decir, la dictadura hizo todo tipo de maniobras para trasladar a las propias víctimas la responsabilidad de los crímenes que se cometían”.

Descaro

O sea, que esa derecha chilena majadera y odiosa, la misma que por táctica consuetudinaria reclama responsabilidad política y acusa de relativismo moral a  todo lo que se mueve, cuando lo hace en dirección distinta de sus intereses, venga ahora a dárselas de ofendida por el cobro de responsabilidades que efectivamente corresponden, constituye por decir lo menos, un descaro.

"Nuestro partido representa a personas que ni siquiera habían nacido el día que fue el golpe militar, entonces no tenemos porqué estar esclavos de un pasado que nos significó muchos problemas y que sus responsables fueron de todos lados", dijo el propio Novoa en entrevista de televisión. Para el Presidente de su partido, senador Juan Antonio Coloma, Novoa “es un servidor público ejemplar, un hombre transparente que ha demostrado durante su trayectoria en el Senado ser capaz de gestar grandes acuerdos en beneficio del país y la democracia”. Era que no. Pero el que sacó premio a la originalidad fue el también senador y Secretario General de la UDI, Víctor Pérez, quien desempolvó el insólito argumento de la responsabilidad por la seguridad personal de Novoa: “Escalona, al vincularlo falsa y canallescamente con muertes y crímenes, indudablemente lo coloca en una situación muy peligrosa, por lo que cualquier hecho de violencia que pueda sufrir será su responsabilidad. Cualquier desequilibrado, cualquier violentista podría asumir un hecho de esta naturaleza. Aquí uno desata el odio y el revanchismo y uno no sabe cómo se va a expresar".

Ojalá Novoa se hubiera preocupado por la seguridad personal de cada una de las víctimas, cuando era autoridad de Gobierno. Si ese hubiese sido el caso, no estaría colocado en el ojo del huracán ni le debería explicaciones a nadie.

Porque, por si Pérez, Novoa y Cía. no se han percatado, lo que se les está imputando no es sólo responsabilidad política y moral por las violaciones de los derechos humanos perpetradas por agentes del Estado mientras ellos eran funcionarios del mismo gobierno; no sólo que hayan participado en montajes comunicacionales para engañar a la opinión pública sobre esas violaciones, sino también que nunca hayan tenido un gesto de arrepentimiento, y que jamás, en un acto que los redima como personas, le hayan pedido perdón a los familiares de las víctimas.

Ni perdón ni olvido

El perdón es un gesto y una actitud estrictamente personal.  Por lo que toca al diputado Tucapel Jiménez Fuentes, hijo de Tucapel Jiménez Alfaro, asesinado por un comando de la DINE el 25 de febrero de 1982, no sólo no ha perdonado a Novoa, sino que ha sido uno de los actores de este drama, que con mayor énfasis le ha exigido que asuma su responsabilidad: "Novoa tiene una tremenda responsabilidad política y, en consecuencia, debiese inhabilitarse para ocupar tan alto cargo de la nación".

Añadió que si Novoa "no supo lo que estaba pasando en el país, que se estaba asesinado a miles de compatriotas por pensar diferente, fue una persona tremendamente inepta en su cargo".


Aún más, dijo que si se elegía a Novoa como Presidente del Senado, él personalmente se marginaría del acuerdo político en virtud del cual, la Concertación debe dar los votos para elegir al diputado Rodrigo Álvarez, también de la UDI, en la Presidencia de la Cámara de Diputados.   

Esto es tan evidente, que también fue advertido por un conspicuo representante de la derecha liberal, el abogado Carlos Peña, Rector de la Universidad Diego Portales: "Alguien dirá que la presidencia del Senado por parte de Jovino Novoa es una muestra de cuánto nos hemos reconciliado y de cuán capaces somos de convivir con nuestro pasado. Pero se trata de un error.

La reconciliación no consiste en hacernos mutuamente los lesos. Por supuesto no se trata de condenar sin más al Senador ni a ningún otro por participar de la dictadura (algún partido podría quedar despoblado); pero lo que no resulta razonable es que alguien pueda acceder al segundo o tercer lugar de la República, y recibir honores y aplausos de moros y de cristianos, sin nunca dar explicaciones acerca de esa participación suya y sin nunca condenar con claridad los hechos de los que, por acción u omisión, ingenuidad o negligencia, torpeza o mala suerte, quién sabe, fue parte".



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