Exigen a Ortega "cese de represión" en inicio de diálogo en Nicaragua

DPA (Deutsche Press Agency-Agencia de Prensa Alemana)

Managua. - Los estudiantes exigieron hoy la dimisión del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, y el cese de la represión, al inicio de un diálogo nacional entre el Gobierno, la sociedad civil y el sector privado que busca poner fin a la grave crisis que azota al país desde hace casi un mes.

El diálogo, que se celebra bajo la mediación de la Iglesia católica, quedó instalado en la sede del Seminario Nacional Nuestra Señora de Fátima, en el sector suroeste de Managua, con la presencia del propio Ortega y de la vicepresidenta, Rosario Murillo.
Ortega y Murillo llegaron al lugar de la reunión bajo una fuerte protección policial poco antes de las 10:00 locales (16:00 GMT) y fueron abucheados por manifestantes apostados en las afueras del local, que les gritaron "asesinos".
Después de que se anunciara que Ortega hablaría a los presentes, uno de los dirigentes de las protestas universitarias tomó la palabra y le exigió "que ordene el cese inmediato de los ataques que están cometiendo en todo el país".
"Esta no es una mesa de diálogo, es una mesa para negociar su salida. Ríndase ante todo este pueblo, ordene el cese al fuego ahorita mismo... lo que se ha cometido en este país ha sido un genocidio", le dijo el joven a Ortega.
También "como jefe supremo de la Policía y del Ejército, le decimos que ordene el cese de los ataques de la Policía, los paramilitares y las turbas adeptas al Gobierno", agregó.
Ortega respondió señalando que la Policía fue "víctima" de los manifestantes y que permanece "en sus cuarteles". También aseguró que en las cárceles no hay "un solo detenido ni desaparecido" porque todos los jóvenes arrestados fueron puestos en libertad.
En medio de gritos de los universitarios, el presidente aseguró que Nicaragua se encuentra "profundamente herida" por esta crisis y que peligran la economía, las inversiones y las plazas de trabajo de 130.000 empleados de las zonas francas (maquiladoras).
"Estos no son angelitos", afirmó Ortega al referirse a los estudiantes, a los que culpó por numerosas acciones de saqueo y vandalismo, que los universitarios y testigos de los ataques atribuyen a fuerzas paramilitares ligadas al Gobierno.
Por su parte, el catedrático y ex ministro de Educación, Carlos Tunnermann, calificó de "decepcionante" el discurso de Ortega, y lo instó a "detener todo tipo de represión sobre el pueblo".
"Don Daniel, desde aquí mismo, ahora, ordene que cese la represión; suprima los cuerpos paramilitares, las fuerzas de choque, y no use más a la Policía en ninguna acción represiva", le dijo Tunnermann.
"El pueblo de Nicaragua exige que usted se vaya", le dijo después a Ortega el líder campesino Medardo Mairena, cooordinador de un movimiento de agricultores opuestos a la construcción de un canal interoceánico en el sur del país, y que también tomó la palabra.
La crisis estalló en Nicaragua el pasado 17 de abril, con una protesta de estudiantes en contra de una reforma al Seguro Social, que aumentaba las cuotas de trabajadores y empresas. Las manifestaciones se extendieron por el país tras la violenta reacción de la Policía, que dejó decenas de muertos y heridos.
Aunque la cifra oficial de muertos asciende a 15, organismos no gubernamentales de derechos humanos contabilizaban 66 personas muertas hasta hace tres días, y más de 500 heridas en disturbios.


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