'Madrid calling'

El Periódico de Catalunya, España

Barcelona, España. - El president Puigdemont recibió finalmente este viernes dos llamadas desde Madrid para darle la bienvenida sin desearle necesariamente suerte en sus propósitos. Pedro Sánchez y Pablo Iglesias han mostrado algo más de inteligencia política que los asesores de la Casa Real y los estrategas del Partido Popular.

Rajoy sigue viviendo en la Moncloa como si todavía fuera el presidente del Gobierno de la mayoría absoluta. Mientras, las cosas se van poniendo en otro sitio. Un socialista ya es presidente de las Cortes y los independentistas siguen unidos auqnue sea de penalti y en la prórroga. El movimiento de Podemos y del PSOE puede ser al anticipo de un nueva etapa política en España pero también en Catalunya. Como quedó perfectamente retratado en el debate de investidura, la legislatura en el Palau de la Ciutadella se va a jugar en la confrontación entre tres ensoñaciones: la independencia, el referéndum pactado y la reforma constitucional federal. Los partidarios de cada opción se resisten a verle la dimensión utópica de sus propuestas porque consideran que soñar es una actitud negativa en política. Pero lo cierto es que los grandes momentos de la historia corresponden a hacer realidad los sueños de una mayoría. ¿Qué mayoría? El president Puigdemont acertó de lleno cuando dijo a Mònica Terribas que su Gobierno tiene mayoría para seguir alimentando el sueño pero no para completarlo. Semejante argumento utilizó el domingo para rebatir a Lluís Rabell al defenderse de las acusaciones que le lanzó de soñador (somniatruites, le dijo). ¿Qué es más sueño de lo que se discute estos días en Catalunya: que el Govern proclame la independencia, que España autorice un referéndum o que el PP asuma una reforma consitucional federal?

Tres negaciones

¿Puede salir una afirmación a partir de tres negaciones? Los manuales de lógica dicen que sí. Si un objeto no es persona, ni animal ni cosa, es una divinidad. Todo indica que los esfuerzos del nuevo Govern van a dirigirse a cortejar a Catalunya Sí que es Pot. El plan de choque aprobado con la CUP se presentará como una oportunidad para hacer una ruptura en términos sociales y no simbólicos o identitarios. Dos sueños entrecruzados.

Albert Sáez


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