Zona de rescate libia pone en cuestión misión de ONG en Mediterráneo

DPA (Deutsche Press Agency-Agencia de Prensa Alemana)

Roma. - El anuncio de Libia de crear una zona de búsqueda y rescate de migrantes a la que no puedan acceder barcos extranjeros está haciendo a algunas ONG abandonar sus misiones en el Mediterráneo de rescate de migrantes y refugiados que intentan alcanzar Europa desde las costas libias.

Tras el anuncio en esa dirección de la organización humanitaria Médicos Sin Fronteras (MSF) la víspera, la ONG alemana Sea Eye informó hoy que suspende por el momento sus operaciones de rescate de migrantes y refugiados en el mar Mediterráneo por motivos de seguridad. Sea Eye justificó su decisión además por una amenaza explícita de ese país contra organizaciones no gubernamentales (ONG).
La organización Save the Children está estudiando también en estos momentos si la situación de la seguridad permite operaciones de rescate y mientras tanto pretende dejar sus barcos en Malta, señaló en un comunicado.
Por su parte, la española Proactiva Open Arms aseguró que seguirá operando en la zona. "Para nosotros, no cambia nada en comparación con los últimos meses", dijo Riccardo Gatti en declaraciones que publica el diario italiano "La Repubblica". "Continuaremos sin pausa nuestras operaciones de rescate", aseguró, pese a que denunció que su barco se vio amenazado la semana pasada por disparos de advertencia de la guardia costera libia.
MSF fue el primero en anunciar el sábado la suspensión de sus operaciones, explicando que el Centro de Coordinación de Rescate de Roma (MRCC) les alertó de riesgos para la seguridad relacionados con amenazas de la guardia costera libia contra barcos de las ONG en aguas internacionales frente a las costas de Libia.
MSF se remite a informaciones según las cuales las autoridades libias quieren instaurar una zona propia de búsqueda y captura que limitaría el acceso de las ONG a aguas internacionales.
La guardia costera libia defendió hoy sus planes y aseguró que la orden a barcos extranjeros de no entrar en la zona de rescate y búsqueda que ha establecido -ampliando sus aguas territoriales de forma unilateral, según las críticas-, es acorde con el derecho internacional.
Además, volvió a acusar a algunas organizaciones de cooperar con los traficantes de personas. "No tenemos pruebas, pero llama la atención de que no salga ninguna embarcación de migrantes cuando la guardia costera libia está en el mar", dijo el portavoz Ayub Qasim a dpa.
Sin embargo, MSF alertó de las graves consecuencias de la actuación libia. "Desde nuestro punto de vista puede haber dos graves consecuencias: habrá más muertos en el mar Mediterráneo y más personas atrapadas en Libia", afirmó MSF en un comunicado.
"Cientos de miles (de personas) llegaron en su huida al infierno de Libia y quedaron abandonados e indefensos ante la arbitrariedad de bandidos, traficantes y milicias cercanas al Gobierno. Ahora se les quita la última oportunidad de escapar de esa situación", lamentó también Michael Buschheuer, el fundador de la ONG alemana Sea Eye, con sede en Ratisbona. "Actualmente no es posible continuar con nuestros trabajos de rescate bajo esas condiciones", comunicó.
MSF también se mostró preocupada por la misión militar aprobada recientemente en Italia para apoyar a la guardia costera libia, algo que consideró otro "elemento preocupante en un ambiente cada vez más hostil para las misiones de rescate", al tiempo que criticó la política europea.
"El problema es la absurda y desconsiderada línea política del Gobierno italiano y de Europa para solucionar el problema migratorio", dijo el coordinador del proyecto migratorio de MSF, Stefano Argenziano, a "La repubblica".
"Los libios pueden hacer lo que quieran con el apoyo de Europa y de Italia. No queremos formar parte de este mecanismo ilegal, depravado e inhumano", añadió.
La organización llevaba hasta ahora sus operaciones de rescate en el Mediterráneo a bordo del barco "Vos Prudence". Un equipo de la ONG permanecerá a bordo del barco de rescate "Aquarius", de SOS Méditerranée, para proporcionar asistencia médica a los rescatados.
Desde comienzos de agosto la Marina italiana presta apoyo logístico y técnico a la guardia costera libia con el objetivo de que lleguen menos migrantes a territorio italiano, algo que de momento se está consiguiendo: en las dos primeras semanas de agosto llegaron al país algo más de 1.700 personas, frente a las 11.459 de julio y 23.526 de junio.
En lo que va de año, unos 2.400 migrantes y solicitantes de asilo murieron mientras intentaban cruzar el Mediterráneo para llegar a Europa, principalmente desde las costas de Libia, sumida en un conflicto interno, hacia Italia.
Por su parte, el comisario responsable de Migración de la UE, Dimitris Avramopoulos, exigió una "política de repatriaciones más estricta y efectiva", dijo en declaraciones al diario del grupo alemán Funke. "Es un aspecto irrenunciable de una política migratoria que funcione bien". La devolución a sus países de origen de los migrantes que no necesiten protección internacional es indispensable para mantener la confianza en el sistema de asilo de la UE, señaló.
Libia está inmersa en el caos desde el derrocamiento de Muamar al Gadafi en 2011, lo que facilita la partida de traficantes de personas hacia Europa. La organización internacional Oxfam alertó la semana pasada que los migrantes sufren allí torturas, trabajos forzados y violencia sexual.
De ahí que las ONG acusen a la UE de apoyar las misiones que devuelven a los migrantes a Libia. Por su parte, la agencia fronteriza de la UE Frontex acusa a las organizaciones de incentivar de forma no intencionada los viajes ilegales de migrantes y facilitar así el trabajo de los traficantes de personas.


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