Turismo revolucionario apuntala desarrollo para ex guerrilleros salvadoreños


CINQUERA, Oscar Batres, (AFP) - En Cinquera, uno de los pueblos más golpeados por la guerra civil de 1980 a 1992, el desarrollo apenas asoma, pero ex guerrilleros tratan de mejorar sus condiciones de vida con el turismo revolucionario, donde las trincheras se mezclan con iniciativas ecológicas.



El Memorial con nombres de víctimas en Cinquera
El Memorial con nombres de víctimas en Cinquera
Una serpenteante calle de tierra se adentra entre verdes cerros para llevar hasta el pequeño pueblo de 1.800 habitantes ubicado 70 km al noreste de San Salvador y en donde muchos ex combatientes de la guerrilla impulsan proyectos comunales de desarrollo que abarcan el área turística, ecológica y comercial.
En el parque central los visitantes se topan con el pasado de guerra: la cola de un helicóptero UH-1H que perteneció a la Fuerza Aérea Salvadoreña y que fue derribado por la guerrilla en 1991, ha sido colocado como un monumento y es protegido por un cerco donde están pegados fusiles inservibles M-16 y AK-47.
La iglesia católica de la localidad fue destruida por el ejército en la guerra, pero fue reconstruida y los habitantes conservaron la parte frontal de la antigua edificación marcada de balazos. Las carcasas de hierro de cuatro grandes bombas inservibles se usan como campanas para convocar a misa o reuniones de los pobladores.
"Todos estos vestigios de guerra nos sirven para que la gente sepa lo que aquí sufrimos; nos tocó huir pues éramos constantemente bombardeados, hoy viene mucha gente a hacer turismo para conocer la historia del lugar y les damos una charla, visitan nuestro parque revolucionario-ecológico porque cuidamos el bosque", explicó a la AFP Pablo Alvarenga, de 72 años.
Alvarenga, quien ahora es el historiador de Cinquera, sufrió en la guerra la muerte de siete familiares, entre hermanos e hijos y siempre apoyó en tareas logísticas a la guerrilla.
Muy cerca del pueblo de calles de piedra y casas con murales que recuerdan a víctimas del conflicto, se encuentra el bosque Cinquera, mantenido desde 2001 por una asociación de desarrollo comunal de la que forman parte ex combatientes del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN).
"En la guerra el bosque cuidó nuestra vida, nos refugió, hoy devolvemos ese favor y por eso cuidamos el bosque, para que quien nos visita respire aire puro", aseguró a la AFP uno de los más experimentados guías del parque Francisco Rafael Hernández, de 48 años.
Hernández es un sonriente ex guerrillero, de cuerpo delgado y gran bigote, y solo sus anécdotas de guerra que va narrando a lo largo de los dos kilómetros de recorrido por senderos del parque de 5.000 hectáreas, generan gran interés entre los visitantes.
"La gente me dice que escriba un librito donde cuente mis anécdotas, pero eso requiere tiempo", comentó Hernández, mientras muestra una trinchera y una cocina al estilo vietnamita que los guerrilleros usaron durante el conflicto y que es parte del recorrido del parque donde también hay antiguos campamentos.
El parque, indica el guía, recibe anualmente unos 10.000 visitantes entre extranjeros y nacionales que pagan entre 3 dólares y 0,25 centavos de dólar para recorrerlo, fondos que sirven para el pago de una veintena de empleados y para inversión en los proyectos de desarrollo comunal.
Mujeres, algunas ex guerrilleras, han montado desde hace un par de meses con ayuda de la cooperación española una pequeña fábrica para deshidratar frutas como parte de los proyectos de desarrollo comunal.
Jueves, 13 de Enero 2011
AFP (Agence France-Presse)
           


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