Gabón confirma la muerte del presidente Omar Bongo


África se despide del más longevo de sus dictadores. Omar Bongo, presidente de Gabón desde 1967, falleció este lunes en la clínica Quirón de Barcelona a consecuencia de una parada cardíaca, según un comunicado difundido por el primer ministro de su país, Jean Eyeghe Ndong.



Gabón confirma la muerte del presidente Omar Bongo
La confirmación llegó sólo unas horas después de que el propio Ndong negara las informaciones que daban por muerto al sátrapa, de 73 años. "Está vivo y bien. La familia le ha estado visitando esta mañana", dijo inicialmente el primer ministro. Más tarde, en otro comunicado, explicó: "A las 14.30 horas, el equipo médico nos ha informado de que el presidente de la República y jefe de Estado acaba de entregar su alma como consecuencia de un ataque al corazón".
Según el comunicado, en el momento de su muerte el mandatario se encontraba acompañado del presidente de la Asamblea Nacional, del ministro de Estado, del ministro de Asuntos Exteriores, del director de su gabinete y de altos representantes de la presidencia de la República, así como de diversos miembros de su familia.

El padre de la patria

La retirada de Fidel Castro había convertido a Omar Bongo en el jefe de Estado más longevo del planeta, informa Rubén Amón. Es cierto que la clasificación en juego excluye a los monarcas en ejercicio, pero el presidente de Gabón iba camino de "destronarlos" a todos: suma 42 años en el poder, atribuye su buena salud a la capacidad procreadora y ha convertido la democracia nacional en un instrumento de poder vitalicio, paternalista clónico.
De hecho, el líder de la oposición, Zacharie Myboto, es una marioneta del presidente y está casado en segundas nupcias con una de las mujeres que abanicaron antaño el harén del septuagenario Omar Bongo. Tuvieron ambos una hija en común y han convertido semejante vínculo estratégico en una forma de limitar los poderes de Myboto. No vaya el hombre a creerse el papel ni a extralimitarse en sus funciones de "opositor".
Es inapropiado dar la nota en un país concebido a la medida y al antojo del jefe del Estado. Viene a demostrarlo el modo en que la estirpe acapara los puestos de responsabilidad y los ministerios de referencia. Es la arquitectura de un país donde Omar Bongo se desenvolvía como el padre de la patria. Hasta el extremo de que él mismo cambió el nombre de la ciudad donde nació el 30 de diciembre de 1935. Ya no aparece en los mapas como Lewai. Se denomina Bongoville.
La anécdota es una de las muchas que jalonan la ejecutoria visionaria y extravagante del presidente gabonés. Tan hábil, tan cínico y tan astuto que se convirtió al islam en 1973 para que los estados árabes subvencionaran las operaciones de explotación petrolífera en los dominios africanos.

Riqueza y 'vigor'

Y es que Gabón, ubicado al sur de Camerún en el viejo mapa colonial francés, es uno de los países más ricos del continente. El oro negro, el oro dorado, el magnesio y la madera llenaron a las arcas del presidente, aunque sus súbditos, 1,5 millones en total, se manejan con un índice de alfabetización del 58% y tienen una esperanza de vida de 48 años.
Nada que ver con las siete décadas largas que cumplió el caudillo africano. Mérito, a su juicio, de una elocuente capacidad sexual. Es cuanto él mismo sostenía en un libro de entrevistas aparecido en Francia en el año 2001. "Mis aventuras [sexuales] son un signo positivo de vigor y de forma física", señalaba el presidente gabonés en alusión a los rumores que le atribuyen decenas y decenas de hijos sin apellido en el continente.
La leyenda de la fertilidad cohabita con los rumores y las certezas de una fortuna gigantesca. Omar Bongo poseía distintas propiedades inmobiliarias en París y dispone en Nueva York (Citibank) de una cuenta de 140 millones de euros. Era uno de sus numerosos tesoros. Y, probablemente, la caja de ahorros de la que provienen los nueve millones de euros que al parecer Bongo desembolsó a un intermediario norteamericano, Jack Abramoff, para conseguir una entrevista con Bush en la Casa Blanca.
No pueden compararse los ocho años del presidente estadounidense con los cuarenta que celebró el jerarca de Gabón, aunque Omar Bongo, nombrado jefe de Estado antes de que Gadafi se hiciera con el trono de Libia, se quedó finalmente lejos de los reyes y reinas más longevos del planeta. Isabell II de Inglaterra lleva 56 años en el poder, mientras que el rey Bhumibol de Tailandia ha cumplido 62.
Lunes, 8 de Junio 2009
El Mundo, Madrid, España
           


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