RABAT, 24 junio 2009 (AFP) -
Como cada año en la misma época, la localidad costera de Esauira, antigua Mogadur, se convierte en una Nueva Orleans africana con esta sorprendente cita musical, que reúne a artistas modernos y tradiciones en un mestizaje probablemente único en el mundo.
Para esta edición, el festival, que el año pasado atrajo a 400.000 personas, invitó a estrellas como el cantante argelino de rai Jaled, la maliense Bbani Kone, el estadounidense Donald Harrison y su grupo Congo Nation y los percusionistas brasileños de Afoxe Loni.
Estos actuarán junto a los grandes maestros tradicionales Gnawa -descendientes de los esclavos negros en el Magreb-, a los trovadores místicos africanos, a curanderos, videntes y terapeutas africanos, en una "fusión" de la que sólo Esauira tiene el secreto.
Decenas de miles de espectadores asisten cada noche a los conciertos, algunos de ellos gratuitos, organizados en diferentes puntos de la "ciudad de los alisios", este puerto fortificado que a lo largo de los siglos fue colonia romana, portuguesa, española y francesa, y punto de paso del comercio del oro, de las especias y de los esclavos.
heg/pb/acc/am
© 1994-2009 Agence France-Presse
Como cada año en la misma época, la localidad costera de Esauira, antigua Mogadur, se convierte en una Nueva Orleans africana con esta sorprendente cita musical, que reúne a artistas modernos y tradiciones en un mestizaje probablemente único en el mundo.
Para esta edición, el festival, que el año pasado atrajo a 400.000 personas, invitó a estrellas como el cantante argelino de rai Jaled, la maliense Bbani Kone, el estadounidense Donald Harrison y su grupo Congo Nation y los percusionistas brasileños de Afoxe Loni.
Estos actuarán junto a los grandes maestros tradicionales Gnawa -descendientes de los esclavos negros en el Magreb-, a los trovadores místicos africanos, a curanderos, videntes y terapeutas africanos, en una "fusión" de la que sólo Esauira tiene el secreto.
Decenas de miles de espectadores asisten cada noche a los conciertos, algunos de ellos gratuitos, organizados en diferentes puntos de la "ciudad de los alisios", este puerto fortificado que a lo largo de los siglos fue colonia romana, portuguesa, española y francesa, y punto de paso del comercio del oro, de las especias y de los esclavos.
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