Una granja hondureña se transforma en el santuario del cocodrilo americano


SAN MANUEL, Honduras. - José se desliza semisumergido y con parsimonia por una laguna del trópico hondureño, cuyas aguas verdosas apenas permiten adivinar sus cuatro metros y medio de largo: una escena de paz que oculta el riesgo que representa la voracidad de este cocodrilo americano.



Crocodylus acutus
Crocodylus acutus
José es la atracción principal de la finca Cocodrilos Continental, creada hace casi un cuarto de siglo como un proyecto comercial y devenido un sitio de conservación en espera que el cocodrilo americano (Crocodylus Acutus) deje de ser considerado en riesgo de extinción.
El Acutus extiende su habitat en aguas dulces y saladas sobre el Atlántico y el Caribe desde el sur de Florida, Estados Unidos, hasta Venezuela y por el Pacífico desde México hasta el norte de Perú. Se alimenta de peces, otros reptiles acuáticos y aves o mamíferos que se aproximen a la orilla del agua, e incluso ataca a los humanos.
Pero José, que llegó en 1991 a la finca luego de ser capturado en el rio Motagua, ya vive lejos de las incertidumbres de la cacería, disfrutando de sus raciones de tilapia, e incluso jubilado de sus labores como reproductor en esta finca fundada por la familia Rosenthal, una de las más acaudaladas de Honduras.
Cocodrilos Continental, según el website de la empresa, fue creada con "fines comerciales" y de "conservación de la especie". Una operación costosa que consume hoy "un millón de dólares anuales" en los salarios de sus 17 empleados y la alimentación de sus 10.000 ejemplares, afirma su administrador, Antonio Mejía.
Erigida en casi 30 hectáreas en el municipio San Manuel, 220 km al norte de Tegucigalpa, la finca dispone como punto central de su infraestructura de 141 lagunas artificiales del tamaño de piscinas medianas, en cada una de las cuales vive un grupo reproductor integrado por un macho y cuatro hembras.
Fertilizar o jubilarse
En las lagunas se produce la fertilización de las hembras que "ponen hasta 60 huevos una vez al año. Cada macho fertiliza a cuatro hembras", explicó Mejía, quien añade que el macho que no logra la meta, es enviado a jubilación, como el caso de José.
Los pequeños cocodrilos son criados en piscinas especiales y luego son transferidos a las lagunas de engorde donde deben pasar dos años adicionales. En total "tenemos 10.000 ejemplares y expertos de Estados Unidos y Canadá dijeron que hay que producir al menos 18.000 para poder exportar", afirmó Mejía.
Pero la exportación está bloqueada de momento por otras razones, ya que el Acutus aún está considerado una especie en peligro de extinción por la Convención sobre Comercio Internacional de Especies Amenazadas (Cites) e incluído en el apéndice 1 que prohíbe toda explotación comercial.
Sin embargo esto podría cambiar durante la reunión programada para marzo en Bangkok. "Se ha recibido una notificación de Cites, de Ginebra, que el cocodrilo Acutus va a ser subido al apéndice 2 en la próxima reunión", dijo a la AFP la directora de Pesca de Honduras, Elizabeth Gutiérrez.
El apéndice 2 de Cites implica que el animal ya no está en riesgo de extinción, aunque sigue protegido y, eventualmente luego de un estudio científico específico, se pueden autorizar cupos de explotación comercial, en especial de individuos procedentes de criaderos.
Ahora, mientras los expertos se aprestan en Bangkok a decidir el destino del Acutus, José continua disfrutando de sus raciones de tilapia, lejos del peligro que representan el hombre y la expansión de sus fronteras agrícolas que lo colocaron a él y sus congéneres al borde de la extinción.
Martes, 23 de Octubre 2012
AFP (Agencia France-Presse)
           


Nuevo comentario:

Noticias | Política | Ideas | Personalidades | Doctrinas | Cultura | Patrimonio cultural | Libros | Diálogo | Investigación | Literatura | Artes | Educación | Comunicación | Ciencia | Entretenimiento | Turismo | Sociedad | Deporte